Wednesday, May 17, 2006

La amada de Edgar Alan















Con su brocal de hormigas tiene la piel atormentada
como este servidor
oyendo tus palabras.

Bajo el olor de los aceites
reposa como el caballo a la sombra y el pasto
la mirada.

La amada de Edgar Alan
-dormida al filo de la madrugada-
sobre la tierra más frágil que el hombre
doblan las fiebres del polvo en escapada.

Duro fantasma entre sus dientes la palabra
me arde la piel con un aceite
de relámpago y de nada

litografía de almendras donde se pierde el nombre
pongo esta lengua
oyendo tus sílabas variadas
ese estruendo callado
que eres tú, la amada de Edgar Alan


Rafa Acevedo


Esta canción, interpretada por DSP, estará incluída en el CD del grupo, Psicofante, distribuido por Souppress.

Friday, May 05, 2006

Concerto II


ah, petición impopular,
DSP, regresa,

Con cierto de rigor
(with something of rigor?)


Taller Cé, calle Robles,
Río Piedras,
sábado 13 de mayo de 2006
9:00 p.m.

DSP sigue (des)compuesto por Marco Trevisani, Rafah Acevedo y Nelson Rivera.

at your own risk, dis will blow anything butt your mind.
por favor, mantenga su celular encendido.

Monday, May 01, 2006

La sublime raja nacional (fragmento)





















Ni en contra ni a favor de la a-letheia, quiero que el levantamiento
de los velos que ocultan la verdad revele la sublime raja de la mentira

Antonio Salas, Qin

Qué proposiciones honestas puedo hacer si admitiera que sólo se pueden hacer proposiciones con sentido si se refieren a algo existente. Las proposiciones sobre lo que no es no son, propiamente hablando, proposiciones. De la nada nada adviene y lo contrario , como señalaba Lucrecio es destruir la causalidad, admitir que de cualquier cosa podría surgir cualquier otra cosa, a suponer que las cosas podrían surgir del azar y en sazones impropias. Escribir por nadie desde una isla que no existe es narrar de esa guisa y forma.

Yo escribo por la noche en donde florecen los enigmas o por el año en el que perdimos las esperanzas y por la ciencia que golpea las lágrimas o en su defecto teóricamente porque no llegaremos nunca a saber nada de los escombros. No dudo, sin embargo, que el autoritarismo anti autoritario de la pospolítica me obligue, so pena del ostracismo, al political correctness de escribir no por sino sobre, para, según, sin, sobre,
t r a s los machos castrados, las mujeres hispanas, los homosexuales negros, los young urban professionals con sida, las madres lesbianas o los indios navajos, en esa otra líquida política de la identidad que aparenta una coexistencia tolerante de estilos de vida. Escribir por nadie desde Puerto Rico es asumir el fundamentalismo que se queeresencializa, como impostura, disfrazándose de ese Otro auténtico, que en nuestro caso es Nadie. (1)

Escribir desde Puerto Rico es asentarse en el espacio de la fábula que no se reconoce fábula. Puerto Rico no existe fuera del relato que lo contiene…y sin embargo se obstina en no desaparecer cuando se hace silencio, o cuando la mano deja de moverse. ¿Será esto lo que llama Zizek, la resistencia inerte de lo falso?(2). ¿Será entonces que reconocer la ficción del relato titulado Puerto Rico nos coloca en el estadio de los subestratos prehumanos? ¿La mano del que escribe desde Puerto Rico es la mano prensil y locomotriz del mono a diferencia de la otra mano desterritorializada, libre, capaz de agenciarse varios instrumentos? No estoy tan seguro de las bondades de esa distinción que esboza Deleuze. La etóloga Janne Goodall nos ha hablado de las emociones comunes, ética y moral de grupo y de ciertas maldades que los humanos compartimos con los chimpancés, como la violencia y abusos de autoridad”(3) Eso sucede con la mano prensil o con la mano libre. Frans de Wall escribió sobre la política de los chimpancés sugiriendo indicios de moralidad en los primates, empatía y, a su vez, complejas tácticas, alianzas, frente a las grandes crisis políticas. Y desde un punto de vista crítico-social, Roger Fouts ha estudiado los orígenes de la inteligencia y muestra un paralelismo en cuanto a inteligencia social y comunicación añadiendo lo siguiente: “Lo más importante es que nuestra inteligencia nos ha alejado de nuestros cuerpos, de nuestras familias y comunidades y hasta de la misma tierra. Esto puede ser un grave error en la supervivencia de nuestra especie a largo plazo”(4). Es decir, la mano que se toca y se retoca y se hala…tal vez es una forma de acercarse al cuerpo en el más acá, no en la palabra sino en el acto. Pero, ahora creo recordar, que no estamos seguros de que los hechos concretos sean hechos.

Así, por ejemplo, asistir, nómade, turístico, sponsored, a un congreso de estudios latinoamericanos en una isla es asumir en cierto modo la perspectiva de Cristoforo Colombo. Más de un@ habrá encontrado lo que buscaba, indi@s hermos@s, impudic@s, desnud@s. Colocados en el punto de mira de aquel relato vintage de la Conquista estábamos al fin del Oriente donde otra ficción, la teología, ubicaba el Paraíso. El descubridor, amparado por la divina providencia correspondía la facultad de llevar la historia al paraíso. Al académico, amparado por la institución y LASA, corresponde la facultad de llevar la descentralización a the shining star of the Caribbean. Pienso en los viajeros de Rabelais. Escribir por nadie, entonces, nos permite, como Tomás Moro, obviar explicaciones sobre enfermedades y demografía. Aquí, es decir, en mi mundo, porque no existe otro más allá de lo que digo, en lugar de tener lo que se desea, se desea lo que se tiene.

Escribir por nadie desde Puerto Rico no cancela el espacio pedagógico de siempre, el de La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson, por dar otro ejemplo. El asunto en esa historia es quién impone la ley y quien nombra a cada cual. Mírese la hermosura del paisaje desde el Nautilius, el submarino, la isla autosuficiente en la que estudiamos a los Otros para luego, para no convertirnos en club de costumbres monacales, regresar a Tierra Firme. Quizás esta es la Isla del Doctor Moreau o de cualquier otro doctor, Ashford, Rhoads, you name it. Quizás de eso se trata esa apariencia llamada a veces política de identidades múltiples u otras variantes al uso, es decir, aproximarse desde un Nautilius, metafóricamente hablando, para domesticar esa otredad monstruosa, transformándola en una asociada en el horizonte de la comunicación discursiva (Zizek, 65).

He de suponer que de esta experiencia grata de la insularidad se concluya con la producción de textos fundadores de la ley en un lugar sin historia como corresponde a la naturaleza de estos eventos y todos, de una forma u otra regresemos a tierra firme, que es esa legalidad que nadie nombra, el lado obsceno de la norma que todos parecemos sobrellevar con gracia, colgando de rótulos con nuestros nombres.