Monday, February 13, 2006

Estaba fumando algo fuerte


Sam Merissan

Hijo de hombre, come lo que se te ofrece; come este rollo y ve luego a hablar a la casa de Israel.
Ezequiel 3, 1.

Estaba fumando algo fuerte a orillas del río Kebar. Ezequiel trataba de cruzar al otro lado en busca de mejor vida. Eso es lo que decía pero en realidad sólo quería moverse un poco y sacudirse la arena del culo. Soplaba el viento recio.

Abrió los ojos y vio una gran nube de fuego. Sonrió. Esta es buena yerba, dijo su voz interior. En el medio de la nube parecía distinguirse una luz de neón anunciado Mejor Vida con una barra simple pero elegante y tres mesas de billar. Había cuatro bailarinas cuyo aspecto era el siguiente: sus piernas eran rectas y bien torneadas y la planta de sus pies era como la planta de la pezuña del buey. Ezequiel lanzó una carcajada por lo obvio del asunto y por las minifaldas plateadas. De las caderas para abajo vio como fuego que producía resplandor en torno. De las caderas para arriba no vio nada porque no le interesaba. Entre ellas, unas luces incandescentes.

Había un ruido como de muchas aguas. Tuvo ganas de orinar y lo hizo. Volvió a sentarse esperando un poco de tranquilidad para tratar de cruzar la frontera natural. No sabía cómo pero algo se le ocurriría. O mejor, algo le ocurriría. Entonces escuchó una voz atronadora. Ponte de pie y escúchame. Del susto, Ezequiel cayó al suelo dando su rostro primero en el polvo. Estaba tan aturdido que no sintió dolor, ni el tibio hilillo de sangre en la comisura de los labios. Miró hacia atrás, no para huir, sino para cerciorarse de que la aparición de Mejor Vida siguiera allí. No estaba. Maldita sea, pensó. Hey, presta atención, tronó la voz acompañada del relámpago de una linterna de pilas. Necesito que lleves esto al otro lado. Ezequiel, dudoso, preguntó ¿por qué yo? ¿No tienes a más nadie? La voz respondió serena y amenazante, condiciones que sólo la experiencia puede conciliar porque los que se han rebelado contra mí sólo pueden hacerlo una vez. Los he sentado sobre nidos de escorpiones. Pensar en esa incómoda postura logró que Ezequiel hiciera un mayor esfuerzo para concentrarse en lo que le decían. Sólo quiero que vayas al otro lado y le entregues este paquete a mi amigo, Israel Montes. El te estará esperando. El paquete más bien parecía un libro enrollado. La voz enfática comenzaba a asustarlo. Tomó el paquete en sus manos. Ahora cómetelo. Oyó un sonido parecido a pistolas automáticas cargándose y se llevó obediente el paquete a la boca. Es una broma, animal. Escuchó risas pero no veía demasiado. Estaba oscuro. ¿Qué me toca a cambio? Se atrevió a preguntar. Boñiga de buey para que hagas tu pan sobre ella, cabrón. Sintió un fuerte empujón y que cuatro brazos lo cargaban en dirección a la orilla del río. Lo colocaron en un bote de remos. Dirígete hacia aquellas luces verdes. Si te desvías desde aquí te volamos la calabaza. Eran apenas unos 300 metros lo que separaba una orilla de la otra. Pero ambos extremos estaban bien guardados por oficiales armados. No hay nada que temer, nosotros hacemos la ley y la trampa, dijo la voz atronadora, mientras encendía un cigarro. Él comenzó a remar jugando con las palabras calabaza, cabeza, celabeza, cabelaza…

No tomó mucho tiempo cruzar el río. Se sentía tan tranquilo que una voz interior le decía: Tranquilo, Ezequiel. Sonrió ante la falta de originalidad de su voz interior. Llegó a un pequeño embarcadero rodeado de bonitas luces verdes. Tomó el paquete y saltó hacia la madera sin dificultad. Miró al cielo, hermoso, lleno de estrellas. Ya estás al otro lado, se dijo. Se acostó en el suelo allí mismo con el paquete sirviéndole de almohada. Cuando estaba a punto de quedar dormido escuchó pasos. Cerró los ojos más fuertemente para tratar de escapar por medio de un extraño sortilegio pero no funcionó. Pssst, mira, levántate pendejo. Abrió los ojos y pudo distinguir el rostro de un hombre curtido por la vida pero de rostro apacible. Se puso de pie. ¿Israel Montes?, preguntó. Para servirle a usted. Ezequiel entregó el paquete. El hombre entonces le ordenó seguirlo. Salieron a una calle justo al lado del embarcadero. Limpia, con algún negocio abierto a esas horas. Tranquila. Montes le señaló un bote de basura. Allí está lo suyo. Usted nunca me ha visto y por supuesto mi nombre no es ese que usted sabe. Y ¿quién es usted? preguntó impertinente. Soy el que soy. ¿Qué hay ahí dentro?, se atrevió a preguntarle. El falso Israel Montes se rió de buena gana mierda de buey para que hagas tu pan sobre ella, cabrón, y tuvo la confianza de darle una palmada en el hombro. Usted parece buen tipo, no se meta en problemas, váyase a su casa. Y no sea preguntón, carajo. Dicho esto se alejó.

Ezequiel esperó uno, dos minutos. Quizás tres. Se acercó al bote de basura. Pensó en si lo que le decían era literal o simbólico. Caminó hacia el lugar señalado y vio un pequeño bolso de cuero negro. Lo tomó y sin mirar a ninguna parte se dirigió al final de la calle.

Seol Mossebot, creyó leer en el letrero de neón. Antes de entrar abrió el bolso y se sorprendió con los billetes de denominación altísima. Jajajaja. Malditos hijos de puta. Los quiero, gritó. Atravesó las pesadas puertas de entrada en cristal oscuro. Una barra simple pero elegante y tres mesas de billar. Había cuatro bailarinas cuyo aspecto era el siguiente: sus piernas eran bien torneadas y calzaban zapatos de tacón alto. Ezequiel lanzó una carcajada por lo obvio del asunto y por las minifaldas plateadas.

7 Comments:

Blogger Arcana Nana said...

Si vas y regresas cruzando el rio podras ver suficientes piernas, tacones, y pagar... todo hasta el fin de la calabeza que, de frente al metalico encasquillado que te pone bizco, se decide rajar

7:25 PM  
Blogger Arcana Nana said...

fumalo, pero pasa pa'lante

7:25 PM  
Blogger Pidoki Saint-Point said...

y dice:

enciende la llama que busca la vida
Los Cafres

6:13 AM  
Blogger Mara Pastor said...

"De las caderas para abajo vio como fuego que producía resplandor en torno" --->salas, creo que usted es un excelente traductor de marissan, uno de esos genios traductores de los que habla herder en la filosofía del lenguage. ya lo dijo pierre menard, que son "tan locos los burladores como los burlados". sin embargo, revisando la versión original, que leí en lengua vernácula porque este es uno de esos cuentos que merissan escribió de primera mano en portugués,en sus años mozos en el sur de brazil,florianópolis, antes de mudarse a los estados unidos, creo que no le hace justicia a la oración que mencionó arriba. yo le aconsejaría en cambio: "vio que las caderas producían, como fuego, resplandor en torno". parece una banalidad, pero es que es una de las oraciones cuya construcción más me gusta. tengo en los archivos de noviemvre de mi pág otro cuento de merissan, no tan bien traducido como este, titulado "no conseguiras un autógrafo", un joya. saludos

6:16 AM  
Blogger Sirreal said...

Arcana nana deja el drama, lee libros en la cama, para eso tienen cabecera para llenar las teleras de la mente con conocimiento caliente. Blade Runner es una novela interesante, Do Androids Dream About Electric Sheeps, de Philip K. Dick. Digo, además de blogs, hay libros.

Mara, el original no es porrugués es hebreo. Merissan vivió un tiempo en el medio oriente antes de ir a Brasil a pasarla bien. A mí me satisface la traducción de esa oración porque remeda el lenguaje arcaico.

Pidoki, aspira pero no tragues.

7:03 AM  
Blogger Mary X said...

Sirkill
La verdad es que me cautivaron ambos. Los textos de este conocido tuyo Merisan son buenos de verdad, dime si existe alguna manera de poder conseguir ese libro, anda Sirkill. Sobre Zizek, me encantaría leerlo, ¿es contemporáneo? Por lo que me explicas, me hace pensar en las posturas de Braudillard, Chomski, Rorty + ó - Son teóricos que releo con regusto precisamente por sus críticas al neoliberalismo y los mass media. Lacan es grandes ligas, lo leo a través de intérpretes de su teoría así como a Foucault. Tengo un trabajito interesantísimo que hizo Elizabeth Wright sobre Lacan y el posfeminismo y Esther Díaz una argentina posmo fabulosa, me desnuda a Fouc.. . ¿Se conseguirá algo en Borders de Zizek? Cuando era chamaquita, tendría unos catorce años, jugaba basket y me decían Papirito de León, porque tenía un shooting con la zurda que no fallaba. gózalo!!!

4:54 PM  
Blogger spidey said...

este cuento, lo tengo como asignación para la universidad. me pudieras decir quien es el autor, (si es usted me perdona pero no veo donde lo dice).

porfavor contacteme a ftwiiner@gmail.com

me interesa saber sobre el autor.

5:36 PM  

Post a Comment

<< Home